Convirtiendo la evidencia en acción: utilizando datos para mejorar la seguridad de los periodistas en América Latina

Por Santiago Villa, Estratega y Desarrollador de Contenido, Democracia, Gobernabilidad y Derechos Humanos

Según un panel de expertos moderado por Chloe Zoeller, Gerente de Proyectos de PADF, los periodistas en América Latina están cada vez más amenazados por tendencias autoritarias y el crimen organizado, mientras que la democracia despierta poco entusiasmo entre los ciudadanos de la región.

La democracia está experimentando una crisis grave: el escepticismo hacia la importancia de las instituciones y las elecciones transparentes está en aumento. Según el último Informe Sombra Anual de Voces del Sur (VDS), 2022 fue el año más violento para la prensa en América Latina desde que comenzó el monitoreo de redes hace cinco años. Además, América Latina fue la región más peligrosa del mundo para el ejercicio del periodismo en 2022.

En este contexto, los expertos del panel ofrecieron un diagnóstico de los mayores desafíos para la libertad de expresión, así como recomendaciones sobre cómo utilizar los datos proporcionados por el monitoreo e investigación para fortalecer las protecciones a periodistas y la libertad de expresión.

Democracias débiles e impunidad desenfrenada

La Dra. Judith Matloff de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia destacó que la impunidad es la mayor amenaza para el periodismo y la libertad de expresión. Matloff compartió:

Los gobiernos, los narcos y los sindicatos del crimen organizado pueden hacer lo que quieran y no hay estrategias legales o de seguridad efectivas que los periodistas puedan usar para protegerse”.

Lo más importante de lo que carecen los periodistas, según Matloff, son recursos. Los periodistas en América Latina no cuentan con el apoyo ni la capacidad para defenderse cuando reciben demandas por difamación, una táctica de intimidación y represalia utilizada por las personas que son investigadas por periodistas, pues suelen tener los recursos para sobrellevar costosos y largos procesos judiciales. Matloff reflexionó que muchas veces los periodistas ni siquiera tienen el equipo más básico, como cascos, gafas de protección y chalecos para brindar seguridad física al informar durante protestas violentas u otros contextos peligrosos. Matloff también compartió que su investigación en el Centro Dart de Periodismo y Trauma muestra que los recursos para situaciones de crisis son particularmente escasos, como cuando los periodistas se ven obligados a exiliarse de emergencia debido a su trabajo.

El Dr. Nicholas Benequista, Director Senior del Centro de Asistencia de Medios Internacionales en la Fundación Nacional para la Democracia, planteó la pregunta: “¿por qué no hay más indignación?”, citando el hecho de que América Latina y Asia son las regiones más peligrosas del mundo para el periodismo. Compartió que “hay algunas pistas en otras tendencias que nos indican la respuesta a esa pregunta, y son también desafíos colectivos”. Las pistas son: 1) el apoyo estancado o en declive a la libertad de expresión, 2) la disminución de la confianza en los medios de comunicación, y 3) bajos niveles de satisfacción con la democracia en general.

Benequista enfatizó que demasiados ciudadanos no ven a los periodistas como servidores del bien público y pueden creer falsamente que debe haber una elección entre la libertad de expresión y la seguridad. Se necesita un nuevo paradigma para que los ciudadanos equiparen la libertad de prensa con el interés público, y se convenzan de que el periodismo es una actividad esencial. Esto, agregó Benequista, es un impulso que solo puede surgir de redes locales de solidaridad, como No Nos Callarán de Guatemala, Abraji de Brasil y VDS, que representa a la región en su conjunto.

En un entorno en el que los ciudadanos son escépticos de la democracia, los estados se sienten empoderados para suprimir la libertad de prensa. Según la investigación de VDS, el Estado es responsable de más de la mitad de todas las violaciones a la libertad de expresión y prensa. Esto significa que el garante de las libertades fundamentales se ha convertido en su mayor violador. El retroceso se está extendiendo a contextos previamente positivos para la prensa, como Costa Rica, donde está aumentando el discurso estigmatizante. En lugar de condenar las violaciones contra la libertad de prensa en países no democráticos, parece haber un deseo de copiar su ejemplo.

Está en aumento una tendencia autoritaria y donde crece esta tendencia autoritaria, la libertad de prensa está en peligro absoluto”.

Dagmar Thiel, CEO de Fundamedios USA, mencionó que, en muchos países como Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México y Paraguay, donde existen mecanismos de protección para los periodistas, son sumamente insuficientes y no abordan los problemas fundamentales y, en consecuencia, fracasan en su intento por garantizar una mayor seguridad.

Como evidencian las casi 200 alertas de género registradas por Voces del Sur en 2022, las periodistas mujeres y LGBTIQ+ también pueden sufrir formas de violencia variadas y sexualizadas. Según Paula Saucedo, Oficial del Programa de Protección y Defensa en Article 19, los desafíos que llevan a esta realidad se deben principalmente al subregistro, que a su vez responde a varios motivos, incluido el temor legítimo a ser revictimizadas a causa de sistemas extractivos y explotadores entre las víctimas.

Un camino para fortalecer las democracias

Matloff dijo que la sociedad civil y los activistas pueden desempeñar un papel importante en apoyar la libertad de prensa al generar presión para aumentar la educación de calidad para los periodistas, especialmente en áreas rurales, y en fortalecer redes de solidaridad para mejorar la defensa y la seguridad. La información sobre recursos y apoyo, como terapeutas y abogados, debe estar fácilmente disponible para los periodistas. En este sentido, Matloff agregó que las universidades deberían desarrollar planes de estudio que enseñen a la próxima generación de periodistas cómo realizar su trabajo de manera más segura, y deberían recopilar datos sobre la violencia contra periodistas y hacerlos públicos en informes de investigación y estudios a profundidad.

Según Matloff, los periodistas locales podrían considerar pasar información altamente sensible a periodistas extranjeros para que la publiquen, pues les proporciona una ligera protección para aquellos en mayor riesgo. La solidaridad entre periodistas de todo el espectro político es esencial para proteger a todos los periodistas:

Incluso si los periodistas en un país no pueden ponerse de acuerdo en nada más, pueden estar de acuerdo en que su seguridad es esencial. Y así, el acto básico de comenzar a reunirlos para informar puede ser sanador”.

Benequista agregó que tener datos sensibles al género, como los producidos por VDS, es la única forma de cubrir puntos ciegos y así tener una comprensión completa de la violencia contra los periodistas. Con más información viene más poder, y los periodistas pueden usar datos precisos para impulsar el cambio. Benequista también enfatizó que, en lugar de introducir regulaciones de desinformación a menudo manipuladas para silenciar a los periodistas, los gobiernos deben crear condiciones para que los medios independientes de buena calidad prosperen, que es el único camino para derrotar la desinformación.

Este trabajo de solidaridad también debe usarse para llamar la atención de las instituciones globales y los gobiernos hacia América Latina. “Con VDS y su Informe Sombra, tenemos una voz que habla sobre lo que está sucediendo en el Sur Global, lo cual es esencial en este momento, cuando la mayoría de las grandes organizaciones de libertad de expresión que están centradas en París o Nueva York miran a Ucrania, Rusia, Afganistán, India, China o Irán. Necesitamos alzar la voz y eso es más fácil estando juntos”, dijo Thiel.

La estandarización de las metodologías para monitorear las violaciones a la libertad de prensa, como la de VDS, es invaluable para crear datos que se puedan utilizar para reducir los ataques contra la libertad de prensa.

Esto constituye una advertencia temprana para los estados, la prensa e incluso la sociedad sobre la violencia contra la prensa”.

Publicado de 23 de agosto de 2023.

Camila Payan

Camila Payan

Directora Senior Temática de Democracia, Gobernabilidad y Derechos Humanos

Correo: connect@padf.org

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